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CONSEJOS PSICOLÓGICOS para sobrellevar el AISLAMIENTO

SELECCIONA LA INFORMACIÓN

Estar informados es clave en esta compleja situación que la humanidad está viviendo.  Sin embargo, es importante asegurándonos que sea una fuente fiable y de calidad. Por otro lado, es clave limitar el tiempo que dedicamos a ello (ej. mañana y tarde) para conocer la evolución de la situación. ¿Por qué? Recordemos que un exceso de información podría  desequilibrarnos psicológicamente, lo que nos llevaría a sentir más miedo, ansiedad y sensación de no control.

ESTABLECE UN CALENDARIO

  • Organiza tu día a día. No lo dejes al azar. Concretar las actividades que deseamos realizar y establecer un horario para cada una de ellas.
  • Estas podrían ser: tiempo para teletrabajar, preparar comida y comer en familia, realizar ejercicio físico, hacer actividades juntos (parejas, hijos) y otras por separado (tiempo para ti), realizar llamadas a familiares y amigos, etc.

Establece tus prioridades y déjalas en un lugar visible a fin de poder cumplir tus objetivos.

CUIDA TU DIETA

  • Elabora un menú semanal rico en antioxidantes que fortalezcan tu sistema inmunitario. Esto ayudará no solo a tu cuerpo, sino también a la calidad de tus pensamientos y emociones.
  • Haz la compra un día a la semana. Planifica tu carro de la compra.
  •  Cocina en familia: busca momentos de calidad en familia. Esto te motivará y mejorará el vínculo familiar.
  • Disfrutad juntos de cada comida

CUERPO Y MENTE

Hacer ejercicio mejora nuestro estado físico y mental

FÍSICA

Los efectos positivos que el ejercício tiene en la mejora del organismo son muchos, por citar algunos: fortalece nuestros huesos y músculos, purifica la sangre, presión sanguínea, oxigenación y sistema inmunológico.

MENTE

Está probado que realizar ejercicio físico contribuye a la producción de endorfinas, neurotransmisores que se encargan de hacernos sentir bienestar, entre otras funciones.

Ayuda a regular estados emocionales negativos y consigue que veamos las circunstancias desde otra óptica.

VIGILA TUS PENSAMIENTOS Y EMOCIONES 

Cuando parecen pensamientos negativos será más fácil que las emociones asociadas sean negativas

Alimenta pensamientos alternativos. Este momento es excepcional y por tanto podemos buscar momentos para la reflexión personal.

Sin duda que esta situación es compleja y emociones como la tristeza, ansiedad, el miedo serán habituales. Acogerlas compasivamente, aceptarlas y escucharlas puede ayudarnos a elaborar ese momento.

Podemos escribir sobre ello, hablarlo con personas allegadas y buscar apoyo en esos momentos.

PRACTICA RELAJACIÓN

La ciencia ha probado que dedicar unos minutos diarios a poner la atención en la respiración y relajarnos ayuda a nuestros pensamientos, emociones y esto afecta a la calidad del sistema inmunológico.

Recupera la energía

  • Ambiente: busca un ambiente tranquilo, con luz tenue. Puedes poner música instrumental para acompañarte.
  • Respira lenta y profundamente: Para ello lleva tu atención a el aire entrando por tu nariz, atravesando tus pulmones, y después pon atencion en la espiracion.

       Repite este ejercicio durante al menos 10-15 minutos cada día.

CUIDA TU RED SOCIAL

Estar recluidos no implica estar aislados psicológicamente

 Saber que podemos contar con familiares y amigos mitiga la sensación de miedo y falta de control.

Hoy se hace esencial cuidar de nuestra red de apoyo.

Por ello te recomendamos:

Establece momentos para comunicarte, expresar tus emociones, compartir actividades de forma telemática…

Puedes elegir el modo que para ti sea más deseable, pero lo más importante es que dediques tiempo a compartir

CUIDADOS E HIGIENE

  • Lávate las manos frecuentemente con agua y jabón.
  • Evita tocarse los ojos, la nariz y la boca con las manos sin lavar.
  • Mantén una distancia entre usted y las otras personas si el COVID-19 se está propagando en su comunidad.
  • Limpia y desinfecta las superficies que se tocan frecuentemente. Esto incluye las mesas, las manillas de las puertas, los interruptores de luz, las barandillas, los escritorios, los teléfonos, los teclados, los inodoros, los grifos, los lavamanos…
  • Obsérvate y observa a tus familiares para evaluar vuestro estado de salud.

MUCHO ÁNIMO Y RECUERDA QUE… cada granito cuenta

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LA PANDEMIA “IN-VISIBLE” 

David contra Goliat

Desde AMMA Psicología queremos hacer llegar nuestro apoyo a todos los ciudadanos en estos momentos tan complejos, en los cuales estamos viviendo cambios vertiginosos en relación con la situación que hoy azota el mundo y las consecuencias que esto tiene para todos nosotros/as.

Es indudable que, además de la pandemia tangible existe una intangible, la del miedo y la incertidumbre. Es indudable que esta nos puede hacer sentir mucho malestar.

Y tú, ¿te sientes identificado/a con estas emociones?

¿PODEMOS OBTENER ALGO POSITIVO DE TODO ESTO?

Desde luego que este momento nos coloca en una obligada situación de reflexión. Pasamos del ajetreo diario, el estrés laboral, correr sin parar un momento, persiguiendo siempre una nueva meta detrás del reloj, a una situación de parada obligatoria. Un “STOP” que altera la rutina anterior y nos conecta con una nueva perspectiva, compleja, y como si de una enorme ola se tratase, nos impulsa sin dirección clara hacia un futuro incierto.

A pesar de lo anterior, en este momento, podemos observar la respuesta de la ciudadanía: una gran dosis de altruismo, paciencia, reclusión creativa, mamás y papás “teletrabajando” mientras sus hijos saltan en el sillón,  forzados a comprar enmascarados, reprimiendo al hermano abrazo y beso, sin luz del sol que roce nuestras mejillas, pero dibujando un arcoíris que colgar al otro lado de la ventana, con la esperanza de que con este gesto amable, en la distancia, hagamos efectiva aquella máxima de cuando todos somos uno, uno somos todo”. La providencia nos ha hecho protagonistas en esta lucha solidaria, donde un simple lavado de manos, un “cuenta conmigo” o un “#quédate en casa”, puede salvar muchas vidas.

Ciudadanos, lo que hacemos en nuestros hogares es un esfuerzo titánico, sin precedentes, y uno de los pilares para salir cuánto antes a nuestras anheladas calles. Por eso también hemos de premiarnos con un “estoy haciendo bien mi parte”.

Además, están los valientes sanitarios, que, cual ‘David contra Goliat’ van con sus ondas y sus piedras a luchar contra esa ‘corona de virus’ que hoy azota nuestro mundo, enfundados en batas blancas, señal de la paz. Se visten cada mañana con la fortaleza del mayor de los guerreros, preparados para luchar por cada uno de nosotros, de forma incondicional. A ellos, se suman los cajeros/as de supermercados, los farmacéuticos/as, personal de limpieza y todos aquellos que hacen el trabajo más duro…

Ahora podemos volver a hacer la misma pregunta del inicio, ¿sacamos algo bueno de todo esto…?

MODO: PROBLEMA/RETO

Citando a Winston Churchill “toda crisis es mitad un fracaso y mitad una oportunidad”. Se ha demostrado que, ante una perspectiva de reto o problema, el ser humano responde de forma diferente.

Ante el “modo problema” tendemos a focalizarnos en aquello que no funciona, alimentando emociones negativas y pensamientos asociados, los cuales, tenderán también a ser nocivos, limitando nuestra posibilidad para generar soluciones alternativas. De alguna manera, caemos en lo que en psicología se conoce como ‘indefensión aprendida’, esto es: “no puedo hacer nada para cambiarlo”.  

Sin embargo, cuando ante la misma situación, ponemos el foco en el “modo reto”, nuestro cerebro, que es una máquina “resuelve-problemas” tiende a buscar soluciones creativas, a fin de proporcionar bienestar al individuo, protegerle o dar respuesta a algo que está pendiente de decisión. La actitud que tenemos ante las circunstancias de la vida modifica muchas cosas: nuestros estados emocionales y sentimientos, pensamientos, incluso la química de nuestro cuerpo y con ella nuestra respuesta inmunológica.

¿Crees que una perspectiva de reto te puede ayudar?

CRISIS Y DECISIÓN

La palabra “crisis” deriva del griego krísis: ‘decisión’ ‘yo decido, separo, juzgo’, designa el momento en que se produce un cambio muy marcado ante una situación, sea esta en el ámbito personal o en la vida de una comunidad. Conectando con la idea anterior, sobre dónde ponemos el foco, modo problema o modo reto, nosotros también podemos decidir.  

Podemos aprovechar estas semanas de obligado silencio para autoobservarnos, adentrarnos en nuestro interior y responder a aquellas preguntas que anteriormente no teníamos tiempo de formular. Alejarnos del mundanal ruido, desconectar la TV para escucharnos en silencio, nuestras preocupaciones, metas, logros, afectos, miedos, motivaciones.

Puede que el fantasma de la incertidumbre, el miedo, la desazón o la tristeza hayan entrado en tu hogar y lo hayan coloreado con sus tonos característicos, si esto ha sucedido, puedes sentirte comprendido/a, es algo natural en los tiempos que vivimos. Sin embargo, se nos hace necesario entrar en el modo reto y cambiar resignación por aceptación. Aceptar no implica desconectarnos, tampoco girar la cabeza ante la dificultad, sino, aceptar el panorama actual, afrontar la situación con resiliencia, entereza y acción.

Albert Camus dijo: “en lo más crudo del invierno, aprendí por fin que dentro de mí hay un verano invencible”

Confiamos en ti.

AMMA Psicología.

Psicólogos en San Sebastián de los Reyes

La clínica AMMA Psicología es un centro sanitario ubicado en la localidad de San Sebastián de los Reyes, Madrid.

Este proyecto nace en 2018 buscando cubrir las necesidades de una zona en expansión, que creímos reclamaba un espacio que abordase las necesidades de la zona, a saber: psicología adaptada a adultos, niños y adolescentes.

Misión Visión y Valores: 

Nuestra misión parte del deseo de acercar la psicología a la gente, haciéndola accesible, comprensible y práctica. Para ello buscamos herramientas eficaces, avaladas por la comunidad científica,  las cuales ofrecemos durante el proceso de intervención, de forma sencilla, a fin de que el paciente pueda beneficiarse de ellas. 

La visión de AMMA Psicología se relaciona con el desarrollo de un equipo humano, cercano y profesional. Dicha visión, se traduce en el impulso de programas de intervención individualizados, que ayuden a mejorar la salud psicológica de la población.

Nuestros valores comprenden aspectos relacionados con la calidad humana y profesional, el compromiso con una formación contínua y el crecimiento a través del desarrollo de un equipo consolidado.

¿tienes alguna duda? 

Ofrecemos asesoramiento gratuito, deseamos escuchar tu caso y ofrecerte, en caso necesario, la ayuda de un profesional especializado.

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¿En que medida decidimos nosotros?

Uno de los procesos más difíciles a los que nos enfrentamos a lo largo de nuestra vida es a tomar decisiones. Obviamente, no será lo mismo elegir entre cuestiones triviales, donde las consecuencias de una elección equivocada son irrelevantes, a aquellas otras trascendentales para nuestro futuro vital. En las primeras, actuamos muchas veces de forma casi automática, ya que el nivel de razonamiento requerido es menos complejo y profundo que en las segundas, en las cuales invertimos mucho más tiempo a la hora de sopesar los resultados posibles y obramos de manera analítica y meticulosa.

Una decisión, es una resolución que tomamos respecto de algo, y en la toma de decisiones realizamos una elección entre diversas alternativas, que pueden aparecer en múltiples contextos, ya sea a nivel profesional, familiar, sentimental, etc. Dicho proceso, teóricamente nos permite solucionar aquellos conflictos o desafíos a los que tenemos que enfrentarnos de forma individual, grupal u organizacional. Los modelos clásicos de toma de decisiones, como el de Hastie, o los de resolución de problemas como el de D´Zurilla & Goldfried, se han incorporado con éxito a la terapia de corte cognitivo-conductual. Básicamente, hacen hincapié en las respuestas adaptativas que debe dar el sujeto a los problemas, pero estas no son siempre identificables por él, debido a la existencia de barreras u obstáculos (Nezu, 2004).

En el proceso de toma de decisiones influyen las demandas de la situación. Estas pueden ser internas; objetivos y valores de la persona; o externas, como la ambigüedad circunstancial, la incertidumbre, la falta de recursos, la novedad o las demandas en conflicto.

A grandes rasgos, en este proceso decisional, se procede analizando el problema, se definen los objetivos a alcanzar, se ponen en la balanza los aspectos positivos y negativos de cada decisión, se generan conductas alternativas a través de un brainstorming, se extrapolan los resultados asociados con objeto de prever los cambios que se producirán en la situación y se extraen las consecuencias de cada uno de ellos.

Cualquier proceso decisional debería basarse en un amplio conocimiento del problema que deseamos superar, aspecto que recogen las teorías anteriores. Sin embargo, en muchas situaciones no tenemos claro qué decisión tomar, ya que las
variables intervinientes, sean estas positivas o negativas, son similares, o el razonamiento analítico y frío de la situación pugna con nuestras emociones, valores, creencias o sentimientos.

Lo que a menudo suele ser motivo de reflexión para psicólogos, filósofos y pensadores, es saber quién decide realmente, ya que nuestras creencias o valores pueden haber sido influenciados por diferentes agentes sociales, culturales, biográficos, históricos o institucionales.

Por otro lado, emergen preguntas relacionadas sobre qué papel juega nuestro lado subconsciente a la hora de realizar dichas elecciones, o en qué medida las tomamos con rigor y de manera plenamente consciente.

Así mismo, existen numerosas corrientes dentro y fuera de la psicología que hacen mención a la incapacidad del ser humano para procesar toda la información que le llega, debido a que el cerebro está diseñado para atender selectivamente solo a aquellos estímulos relevantes, economizando recursos que considera innecesarios y que a nivel adaptativo le han servido históricamente como especie. Un ejemplo claro de esto son los heurísticos, atajos mentales inconscientes a los que recurrimos para reformular cientos de decisiones cotidianas, que nos permiten simplificarlas y resolverlas de forma casi automática.

Pero ¿Es realmente consciente el ser humano sobre lo que decide cuando se trata de decisiones verdaderamente trascendentales? ¿Es libre para tomarlas? ¿Qué papel juega el ambiente? ¿Qué clase de influencia ejercen las variables cognitivas y emocionales? ¿Cómo afectan las creencias, la crianza, los valores, la cultura o la biografía en la toma de decisiones?

Para dar respuesta a todas estas preguntas, en el presente artículo se pretende profundizar en estas áreas y revisar de forma sucinta y breve la teoría de la subjetividad freudiana y otras aportaciones de diferentes corrientes de la psicología, dónde hipotetizamos que la toma de decisiones racional y consciente está mediada por la subjetividad del individuo y por otras variables de diversa naturaleza.

Teoría de la Subjetividad

En 1917, Freud escribía que la ciencia había asestado tres heridas narcisistas a la humanidad occidental: una cosmológica, una biológica y una psicológica.

La cosmológica, guarda relación con la teoría heliocéntrica copernicana. Antes de Copérnico se creía que la Tierra era el centro absoluto e inamovible del universo, pero el astrónomo tiraba por los suelos esa creencia al demostrar que nuestro planeta es uno de muchos que orbita nuestro Sol.

La biológica, ejecutada por C. Darwin, cuestionaba la idea metafísica del origen divino del ser humano, y este pasaba a ser concebido como una especie más dentro del reino animal.

La psicológica, fue perpetrada por el mismo Freud en su teoría de la subjetividad, en la que se brinda un análisis pormenorizado de las dimensiones irracionales e inconscientes de la acción y experiencia humanas, en contradicción con el modelo hegemónico racionalista cartesiano, que tiene su origen en las tesis defendidas por R. Descartes, y que se consolida definitivamente en el racionalismo ilustrado del siglo XVIII. Esta postura ideológica, va a presidir la concepción del pensamiento modernista occidental a lo largo de esos siglos. Dicho paradigma, afirmaba que el ser humano es amo y señor de su vida anímica, que está habilitado para obtener un conocimiento prístino de todo lo que ocurre en su psique, y que, en base a esta información, absolutamente confiable y certera sobre sí mismo, puede decidir libre y racionalmente acerca de sus acciones u omisiones.

Freud, se posiciona en contra de este modelo, y defiende conjuntamente con D. Humme y F. Nietzsche, que los seres humanos no son absolutamente racionales ni transparentes para sí mismos, lo que para los intérpretes actuales es su mayor contribución: Un esbozo de una “ciencia interpretativa de la irracionalidad motivada”, capaz de dar cuenta de las fuerzas inconscientes – temores, fantasías, deseos y afectos – que más allá de nuestra conciencia y voluntad, gobiernan nuestro comportamiento cotidiano. Esta postura dará lugar a su famosa frase: “El Yo no es amo en su propia casa”, lo que para muchos estudiosos de nuestra época, constituye la enseñanza central del psicoanálisis.

Freud confronta la concepción de “sujeto inconsciente” con la noción de “sujeto cartesiano”. Desde esta perspectiva, señala Freud, el yo se siente seguro tanto de la completitud y de la confiabilidad de su percepción interna, como de la viabilidad de sus órdenes. Dicho de otro modo, además de creerse absolutamente transparente para sí mismo, el sujeto cartesiano tiene confianza absoluta en su capacidad para dominar sus pensamientos, sentimientos y acciones. “El ser humano (…) se siente soberano en su propia alma” (Freud, 1919).

El descubrimiento freudiano de la existencia y funcionamiento del inconsciente puede afirmarse, viene a echar por tierra esta visión arrogante de la subjetividad humana. Para Feud, “yo me soy extraño a mí mismo”, porque jamás puedo aprehender clara y distintamente lo que ocurre en mi psique. El sujeto individual carece de la autonomía y la libertad que el common sense moderno le adjudica. Lejos de denominarse a sí mismo libre y conscientemente, el yo es, en última instancia, una marioneta de sus propios procesos psicológicos inconscientes.

Desde esta perspectiva la carencia de autodominio no sería pues prerrogativa de los “dementes”, los “niños”, y los “primitivos”, sino, más bien, un rasgo esencial de la conditio humana, con lo que se rompe con el prejuicio sobre la existencia de una fisura abismal entre el funcionamiento psíquico “patológico” y el “normal” (Honneth, 2017).

El yo se vale de procesos inconscientes que son absolutamente extraños al clásico sujeto cartesiano: los denominados “mecanismos de defensa”, – regresión, represión, racionalización, negación, identificación, introyección, entre otros – que, operando a espaldas del individuo, se encargan de rechazar, ahuyentar y transformar estímulos externos que ponen en peligro la integridad subjetiva.

Pensadores contemporáneos tan diferentes como Critchley y Honneth resaltan la relevancia de la noción freudiana del sujeto escindido para las discusiones actuales acerca de la experiencia ética y la relación consigo mismo.

Toda esta disertación sobre la teoría freudiana de la subjetividad humana, es concluyente para entender que el individuo no es capaz de tomar plenamente decisiones de forma libre, autónoma y consciente.

Aportes de la Psicología Social

Sabemos que, además de nuestra dotación genética o nuestras características fisiológicas, el ambiente nos conforma como individuos, y modula nuestra conducta, pensamiento, hábitos, actitudes, etc.

Desde que nacemos, estamos expuestos a numerosos estímulos externos que de una forma u otra van a condicionar nuestra existencia. Los modelos de crianza, los tipos de apego, las relaciones y la calidad de los vínculos que mantengamos con figuras representativas en esa etapa, van a marcar nuestro devenir como individuos.

La capacidad para tomar decisiones va a estar también mediada por toda esa serie de eventos y circunstancias. Por ejemplo, una persona que ha sido expuesta desde su infancia a un estilo de crianza sobreprotector se mostrará presuntamente más indecisa e insegura cuando tenga que asumir retos o cambios vitales que impliquen elegir o postularse ante una situación, ya que habrá aprendido en gran medida a que otros solucionen sus problemas.

Las creencias, los valores sociales o familiares y la cultura también juegan un papel determinante a la hora de decidirnos por una u otra opción. A menudo escuchamos frases hechas en nuestro entorno, que pasan de unas personas a otras con suma facilidad y que apenas son cuestionadas. Esas expresiones ilustran el peso que tienen los valores o las creencias subyacentes y que en muchos casos son introyectadas, es decir, asumidas “sin masticar” porque provenían de personas con mucha influencia y poder sobre nosotros en un determinado momento o por los criterios morales dominantes de la época.

La sociedad y la cultura juegan también un papel determinante en tareas decisionales trascendentes en nuestra vida. Obviamente, no es lo mismo declararse homosexual abiertamente en la España actual, que durante el franquismo; o divorciarse en un país laico y desarrollado, a hacerlo en uno donde imperan férreos valores religiosos, actitudes tradicionales institucionalizadas o un modelo patriarcal.

Sabemos que la presencia implícita de diversas instituciones también va a pesar a la hora de que decidamos, a veces de forma consciente, pero también en otros casos inconscientemente. Estas no necesitan estar presentes, físicamente, basta que lo estén sus normas, reglas, productos…etc.

Las estructuras sociales de estatus y poder, las modas, las costumbres, los rituales o los estereotipos también van a jugar un papel decisivo a la hora de escoger entre diferentes opciones.

Nuestra necesidad de pertenencia, de establecer vínculos positivos, duraderos y estrechos con otras personas, o la influencia del grupo social y su presión, pueden también inclinar de manera importante la balanza a la hora de decidir.

En muchos casos, tomar una decisión en contra de la mayoría implica procesos de estigmatización, ostracismo o exclusión. De hecho, el ostracismo se ha utilizado en todas las épocas y en todas las culturas para regular el comportamiento social.

Cabría reseñar experimentos, que han aportado cierta validez empírica a cómo nuestra conducta de elección es modificada por la presión grupal, incluso con estímulos físicos. Un ejemplo, es el trabajo de investigación llevado a cabo por S. Asch en 1951, donde los participantes se dejaban llevar en un elevado porcentaje de casos por lo que decía la mayoría.

Como conclusión, argumentamos que los seres humanos no somos plenamente libres, autónomos o conscientes a la hora de tomar decisiones, bien sean estas de naturaleza irrelevante o trascendental para nuestra existencia. La intrasubjetividad, la ambientalidad, el peso de las emociones, la cultura, la biografía, la presión social, la incertidumbre, o la misma dificultad de vivir en entornos complejos y altamente demandantes, nos hace poco objetivos y vulnerables a la hora de decidir.

Estudiar o no una carrera, acceder a un puesto de trabajo o abandonarlo, cambiar de ciudad o de país, montar una empresa, escoger pareja, vivir en soledad, casarnos, divorciarnos, tener descendencia, etc., son decisiones que van a marcar nuestras vidas, y por tanto requerirán de nosotros un análisis profundo, que procure evitar sesgos decisionales, a fin de moldear una elección a nuestra medida, basada en nuestros valores y necesidades.

En ocasiones, será necesario el apoyo de profesionales y expertos que nos ayuden en ese complejo proceso, y aporten otras perspectivas alternativas, que pueden alumbrarnos en nuestro camino y enriquecer nuestra visión.

Bibliografía

Critchley, S. (2012) Infinitely demanding: Ethics of commitment, Politics of Resistance. London: Verso.
Freud, S. (1975) Esquema del Psicoanálisis. Paidós: Buenos Aires: El cielo por asalto.
Fromm, E. (2004) El miedo a la libertad. Buenos Aires. Paidós.
Honneth, A. (2009) Crítica del agravio moral: Patología de la sociedad contemporánea. . México: Fondo de cultura económica.
Gaviria Stewart, E. (2009) Introducción a la Psicología Social. Sanz y Torres.
Hume, D. (1965) A treatise of human nature. Oxford. Clarendon Press.
Marcuse, H. (1983) Eros y Civilización. Madrid.: Sarpe.
Rojí Menchaca, B. (2014) Introducción a los tratamientos psicodinámicos, experienciales, constructivistas, sistémicos e integradores. Uned.
Ruiz, M. (2012) Manual de Técnicas de Intervención Cognitivo Conductuales. Desclee de Brouwer.


Autor: X. Anxo Maciel Vilar


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